La Selección de Lionel Scaloni fue mucho más que los galos durante 75′, ofreciendo una imagen colectiva muy superior. Pero Francia, al amparo de sus individualidades, logró volver al partido y forzar los penales. En la última acción del suplementario y en la definición desde los doce pasos, otra vez se agigantó la figura del arquero marplatense que se metió definitivamente en el olimpo de los grandes deportistas Argentinos.

 
No se recuerda una definición mundialista así. La única que tuvo la emoción de los penales, la de Estados Unidos 1994, se volcó para Brasil tras un empate sin goles en los 120′ de juego ante Italia.

La de Rusia 2018, que Francia le ganó a Croacia 4 a 2, también tuvo seis goles pero los galos fueron más de principío a fin y no pasaron tantos sobresaltos.

Este domingo, en el estadio Lusail que albergó la final de Qatar 2022, el cotejo tuvo todos los condimentos que el fútbol puede ofrecer en el momento indicado, en el partido más importante que se disputa cada cuatro años.

Argentina y Francia diseñaron una final vibrante, cambiante y emotiva.

Una final en la que el equipo de Lionel Scaloni jugó 75 minutos que rozaron la perfección. Lapso en el que Argentina se puso 2 a 0 con goles de Lionel Messi y Ángel Di María borrando literalmente de la cancha al campeón defensor y, para muchos, el mejor equipo de la actualidad.

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Quedó demostrado que, si de equipo se habla, el de Argentina es muy superior al galo. Las refrescantes inclusiones de Enzo Fernández y Julián Alvarez terminaron de cerrar el círculo místico de un colectivo que comenzó a creerse capaz en la Copa América del año pasado.

Y que en Qatar, tras el inesperado tropiezo del debut ante Arabia Saudita y las dudas del primer tiempo ante México, no paró de crecer.

Al punto que contra Francia, en la final, la Selección Argentina jugó 75′ de ensueño. De los mejores en muchos años.

Sólido en defensa, con sus líneas bien juntas para quitarle espacios a los explosivos delanteros franceses y con un Di María imparable sobre la banda izquierda.

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Francia demostró que tiene jugadores de excelencia. Y un Mbappé que está llamado a ser la gran figura del fútbol mundial por varios años. Pero en la final en Qatar, no se mostró como un equipo. Fue el peso de sus individualidades.

Los goles de penal de Lionel Messi y el del propio Di María tras una réplica para poner en un cuadrito pusieron justicia al tanteador al descanso.

Tal fue la paliza táctica del primer tiempo que Deschamps metió dos cambios antes del entretiempo, sacando al goleador histórico de Francia, Giroud, y al extremo del Barcelona, Dembelé.

Y en 30′ del segundo tiempo la tónica se mantuvo, con Argentina estando más cerca del tercero que Francia del descuento.

Por eso pareció injusto escuchar varias veces durante este Mundial que todavía no se había jugado “contra nadie”.

Otros candidatos como España, Brasil o Portugal se fueron de la Copa sin haber tenido un cruce de play off contra otro candidato. Alemania y Bélgica ni siquiera superaron la fase de grupos. En todo caso el Francia-Inglaterra había sido el único choque de planetas verdadero en los mano a mano.

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Sin tanta “chapa” pese a haber subido al podio en los dos últimos mundiales, Croacia también fue “barrido” por Argentina en la semifinal. Al cabo, la Selección le ganó a los que se cruzó, incluidos los dos últimos finalistas y fue campeón. Dando por tierra una vez más con aquello de que, para quedarse con el título hay que ganarle a los mejores.

De todas formas, más allá de la aplastante superioridad argentina durante 75 minutos, el fútbol deja siempre ese resquicio a lo inesperado. Dinámica de lo impensado dijo Dante Panzeri. Y así, en un abrir y cerrar de ojos Mbappé igualó el tanteador con un penal y una volea maravillosa.

Argentina sintió el golpe, dejó espacios entre líneas y casi da lugar al milagro francés.

Este equipo una vez más hizo gala de su temple en el suplementario, donde tuvo las mejores chances. Volvió a adelantarse con gol de Messi pero Mbappé dispuso de otro penal y no falló.

El minuto final del alargue fue de película. Emiliano “Dibu” Martínez, que se ganó la titularidad en el arco argentino días antes de la Copa América Brasil 2021, le tapó un mano a mano épico, con sus piernas, a Kolo Muani. Y en la réplica lo tuvo, de cabeza, Lautaro Martínez.

Los penales, otra vez, tuvieron a “Dibu” enorme, atajándole el penal a Kingsley Coman para comenzar a inclinar la definición hacia el lado argentino. Los de celeste y blanco no fallaron y entonces sí, la emoción se adueñó de la escena. Allá, en Medio Oriente, y acá, en Mar del Plata, siguiendo por la tele el ansiado momento de Messi con la Copa.

El cierre perfecto para la carrera futbolística del mejor jugador del siglo y uno de los tres mejores de la historia junto a Diego Maradona y Pelé.

La más emocionante final de los mundiales cayó para el lado de Argentina. Por la siempre vigente magia de Messi, por las gambetas de Di María, las atajadas de “Dibu” y la química de todo un plantel que supo convertirse en un equipo. Un equipo que en Qatar fue el mejor de todos.