Desde hace algunos años, el último primer día de clases (U.P.D.) se instaló como un ritual entre los adolescentes que comienzan el último año de secundaria. Balcarce no fue la excepción y el desarrollo transcurrió con absoluta normalidad.

Una vez más el trabajo conjunto entre adultos y adolescentes hizo que se generara un ámbito para desenvolver una práctica saludable que no se contrapusiera con lo que desean los jóvenes y, al mismo tiempo, propiciara hábitos de cuidado entre pares.

La direcciones de Juventud, de Movilidad y Control Urbano, de Inspección General, y la coordinación de Seguridad, como también de Inspección Distrital de Enseñanza y la Estación de Policía Comunal brindaron su aporte para que los chicos se sintieran acompañados durante toda la noche.

Cabe recordar que la organización comienza semanas antes con reuniones entre todos los actores que tiene protagonismo directo, a los efectos de aunar criterios y lograr que la realización sea exitosa.

Los jóvenes tuvieron el epílogo de la jornada con un desayuno que compartieron en los distintos establecimientos de enseñanza, junto a directivos y padres.

Un hecho positivo valorado por las autoridades,  fue que a diferencia de otros años, muchos progenitores se sumaron para colaborar en las previas, como en el local de esparcimiento nocturno y en los propios edificios escolares.